Cómo empezar a hacer deporte sin morir en el intento

Cómo empezar a hacer deporte sin morir en el intento.

Claves y recomendaciones para que puedas empezar a hacer deporte con garantías.

Puede que lleves muchos años entrenando y que quizá creas que cuentas con algo así como una “voluntad de hierro”. 

Por el contrario, puede que estés lidiando con la problemática de empezar a hacer deporte, compaginarlo con la vida familiar, social y con turnos rotativos de 8 horas. 

En ambos casos resulta imprescindible establecer un programa sostenible y adaptado a tus necesidades.

Muy probablemente las expectativas sean la variable más crítica a la hora de retomar o iniciar la práctica deportiva ya que, si estas no se ven cumplidas, todo el compromiso que hayamos logrado con el plan, empezará a verse afectado. 

Generarnos expectativas demasiado altas puede provocar que nos sintamos frustrados y que experimentemos de forma desagradable la vuelta a la rutina deportiva, viéndose perjudicada nuestra autoconfianza y nuestra motivación.

La intención de este artículo es proporcionarte una serie de herramientas que te ayuden a comprender las situaciones con las que te vas a encontrar, así como mostrar las distintas formas de lidiar lo mejor posible con ellas.

“Lo mejor no es siempre lo mejor, lo mejor es siempre lo más realista.”

Esta frase contiene la idea principal con la que quiero que te quedes. Da igual tu nivel, tu experiencia e incluso tus ambiciones, El mejor programa de actividad física para ti, será aquel que puedas seguir con garantías, y este, no tiene por qué coincidir con el programa “perfecto” o más “óptimo”. 

Pongamos un ejemplo, un padre de familia con turno partido de 8 horas diarias de trabajo se propone iniciar un plan de actividad de 5 sesiones semanales de hora y media cada una. Las posibilidades de que esta persona abandone el plan son muy elevadas, por óptimo que sea este mismo. Las responsabilidades laborales y familiares, la fatiga y sus otras aficiones harán que esta opción no sea realista para él, por lo que, aunque esté siguiendo el plan de un fisicoculturista de renombre, este programa no será eficiente.

Es importante que realices un análisis de tu situación, de tus posibilidades y disponibilidad y que adaptes el plan a todo ello, en vez de tratar de adaptarte tú mismo al plan. Quizá ahora mismo, tratar de entrenar como lo hacíamos antes, querer llegar al mismo volumen, misma intensidad, no es un plan realista.

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  • Pregúntate a ti mismo cuántas sesiones por semana puedes realmente hacer de forma cómoda y cuántas horas o minutos tienes para dedicarle a cada una de estas sesiones. 
  • Una vez tengamos esto, incluye en tu programación ejercicios y actividades que te resulten agradables y/o divertidas, un ejercicio que te resulte motivante podría servir también. 
  • Por último, flexibiliza, cuenta con un plan B para aquellos días en los que no puedas cumplir con el programa. ¿Qué vas a hacer si pierdes una sesión por algún compromiso?

En un mundo ideal podríamos pensar que seremos capaces de llevar a cabo nuestro plan con total rigidez y éxito (contamos con una “voluntad de hierro”), pero en la vida real se dan circunstancias que provocan que esto no sea así. 

Es muy importante en estos casos, tener clara la solución, no importa tanto cuál sea, sino más bien el hecho de tenerla. 

Podríamos optar por desplazar un día el resto de las sesiones de la semana, dar por perdida la sesión del día en cuestión o incluso para los más valientes doblar sesión el siguiente día, lo que no debería pasar es lo que acostumbra a pasar: “bueno, ya el lunes que viene empiezo en serio”

Que un fallo o un contratiempo no te arruine una semana entera.

A modo de síntesis y recordatorio te dejo con la siguiente imagen sobre los tres puntos imprescindibles que debe cumplir cualquier programa de ejercicio físico para favorecer la adherencia al mismo, y a su vez, ser eficiente.

  • Realista para evitar frustraciones, percibir los objetivos como alcanzables y sentirnos competentes.
  • Agradable para recoger experiencias reforzadoras que nos motivan a entrenar. Siempre debe haber espacio para la diversión.
  • Flexible para que se adapte a nuestro estilo de vida. El deporte no lo es todo, debemos optar por un plan que encaje y tenga en cuenta los imprevistos.

Dicho todo esto, te recuerdo que tienes la opción de contactarme en el formulario de «contacto» que tienes a tu derecha. Estaré encantado de escuchar tu caso en particular y de averiguar si te puedo ayudar.

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